Enrique Guzmán y Valle
"Alma Máter del
Magisterio Nacional"
Escuela de Posgrado
Escuela de Posgrado
Walter Peñaloza Ramella
Sección Doctorado
Artículo de Revisión:
Los siete saberes para la educación del futuro
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Los 7 saberes para la educación del futuro
Juan
Vargas Santillán¹
RESUMEN
Los planteamientos de Edgar Morín en “Los Siete
Saberes Necesarios a la Educación del Futuro”, libro que ha sido editado por la
UNESCO. Traducido por Vallejo M., Universidad
Pontificia Bolivariana de Medellín – Colombia en colaboración con Vallejo N. y Françoise
G., Edgar Morín, es sin duda un pensador que ha sabido dar respuesta a los
retos de la postmodernidad. Los mensajes que encierran estos siete saberes: 1. Las
cegueras del conocimiento: el error y la ilusión, 2. Los principios de un conocimiento
pertinente, 3. Enseñar la condición humana, 4. Enseñar la identidad terrenal, 5.
Enfrentar las incertidumbres, 6. Enseñar la comprensión y 7. La ética del género humano. El modo en
que estos mensajes pueden incorporarse hoy a la política de los Estados y de los
países como contribución a una reflexión sobre los problemas complejos que
afrontan las sociedades actualmente. Las sociedades deben afrontar estos
problemas partiendo de la educación como instrumento del futuro, como
instrumento de cambio. En efecto, la educación como elemento esencial de todas
las sociedades constituye una de las grandes posibilidades de trabajar en pro
de nuevos estilos de vida, de una nueva manera de vivir y por encima de todo de
una verdadera solidaridad mundial. Estos saberes deben servirnos a los peruanos
para reflexionar, buscar su aplicación y replicar estos conocimientos a nuestra
realidad educativa.
Palabras claves: Neurociencia, aprendizaje,
saberes, inteligencia, memoria, comportamiento humano.
¹
Magister en Administración – Mención Gestión Pública. Estudiante del doctorado
en Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Educación Enrique
Guzmán y Valle. La Cantuta. Lima-Perú.
ABSTRACT
Edgar Morin
approaches in "Seven Complex Lessons in Education for the Future", a
book that has been published by UNESCO. In M. Vallejo, Universidad Pontificia
Bolivariana de Medellin - Colombia in collaboration with Francoise N. and G.
Vallejo, Edgar Morin, it is definitely a thinker who has managed to respond to
the challenges of postmodernism. The messages contained in these seven lessons:
1. The blindness of knowledge: the error and illusion, 2. The principles of
pertinent knowledge, 3. Teach the human condition, 4. Teaching earthly
identity, 5. Addressing uncertainties, 6. Teaching 7. understanding and ethics
of mankind. The way in which these messages can be incorporated today to
politics of states and countries as a contribution to a reflection on the
complex issues facing society today. Societies must address these issues
through education as an instrument of the future, as an instrument of change.
Indeed, education as an essential element of all societies is one of the great
possibilities of working towards new lifestyles, a new way of life and above
all a true global solidarity. this knowledge should serve Peruvians to reflect,
find their application and replicate this knowledge to our educational reality
Keywords:
Knowledge, error, illusion, identity, understanding, ethics.
De buen grado vuelvo a esa idea de la inepcia de
nuestra educación. Ha tenido como fin hacernos, no buenos y sensatos, sino
cultos: lo ha conseguido. No nos ha enseñado a perseguir y a abrazar la virtud
y la prudencia, sino que nos ha grabado su derivación y etimología.
M.
de Montaigne
INTRODUCCIÓN
Edgar Morín es, uno de los filósofos más importante debido a su tesis
acerca del “pensamiento complejo”, planteamiento que ha llevado hasta el
terreno de lo educativo, donde se reconoce la importante contribución realizada
a una moderna filosofía de la educación. Su aporte puede ser ubicado dentro de
la epistemología de conocimiento, pues se ha ocupado de reflexionar acerca de
la educación, que a fin de cuentas, es la forma de transmitir el conocimiento.
Edgar Morín nació en París en 1921, estudió derecho, filosofía, historia y ciencias
políticas. En 1950 fue admitido en el Centre National de la Recherche
Scientifique CNRS.
En 1959 fundó con Friedmann y Barthes el “Centro de Estudios de Comunicación de
Masas” y publicó la revista Communication. Fundó la revista Arguments, que se publicó
desde 1957 hasta 1963. Fue director de investigaciones en el CNRS en 1973. Hoy
dirige el Centro de estudios interdisciplinares que depende de la Escuela de Altos
Estudios en Ciencias Sociales. Morín se interesó por el debate entre lo real y
lo imaginario, que ha ocupado a la Filosofía desde que en la Grecia clásica,
pensadores como Sócrates y Platón comenzaron a hacer cuestionamientos acerca
del hombre y su situación en la sociedad y el mundo. Morín se interesó por las relaciones
entre lo real y lo imaginario, en el marco de una cultura de masas que se vale
del poder de los medios de comunicación, cuestiones que se ocupa en la obra “El
Espíritu de la Época” de 1966. Intentó
explicar el fenómeno del “rumor”, estudiando la propagación de una información
vaga o mejor imprecisa y consolidada, basada en el antisemitismo,
en personas
más o menos crédulas. Se convirtió en el defensor de una sociología del
presente, a la que se ha etiquetado como “sociología evidencial”.
En su obra destaca “El Método”, (1977, 1980 y 1986), en la cual expone un
nuevo campo de estudio el cual, partiendo de la conocida complejidad de los
sistemas, pretende destacar la importancia de la noción de desorden, interesante
y coherente con el planteamiento de la “Entropía”, que es una medida del
desorden de un sistema y que como Segunda Ley de la Termodinámica establece:
“la Entropía del universo tiende a aumentar durante un proceso espontáneo y
alcanza un máximo en el equilibrio” o dicho en otras palabras “existe una
marcada tendencia al desorden”. E. Morín dio un papel destacado al concepto de
“ecosistema”, con el que intenta explicar la diversidad real surgida de la autoorganización,
la selección y la adaptación del mundo humano, tema que, ha abordado Fritjof
Capra en “La Trama de Vida”, obra que recalca el papel de los sistemas
complejos, de acuerdo a lo que el propio Morín ya ha planteado en “Ciencia con
Consciencia” de 1982, donde profundizó el concepto de la complejidad. Ya en los
albores de siglo XXI Edgar Morín publica “Los Siete Saberes Necesarios a la Educación
del Futuro”, una reflexión acerca de la educación, tema complejo visto desde la
perspectiva de la era postmoderna.
Es pertinente reconocer la importancia del estudio de la neurociencia y de
los siete saberes tiene por objeto presentar la neurociencia como un nuevo
paradigma que permite analizar y explicar el comportamiento humano inteligente,
los hallazgos de esta área tienen implicancias para la teoría y la práctica
educativa.
¿QUÉ ES LA NEUROCIENCIA? Una de las explicaciones más recientes sobre el comportamiento
de la inteligencia ha sido el estudio interdisciplinario del cerebro humano, lo
que facilita la comprensión de la conducta humana.
Morín en un debate afirma: He hablado de “siete saberes” porque partí de la
idea de que existan siete vacíos profundos en las materias docentes, es decir
siete materias fundamentales que son ignoradas, ocultadas o desintegradas en
fragmentos:
1. Las cegueras del conocimiento: el error
y la ilusión
Una educación que cure la ceguera del conocimiento
Para Morín el ready made (confeccionada) en el conocimiento no puede ser filosofía del
mañana; pues no existe conocimiento acabado que garantice la disolución del
error y de la ilusión. Por el contrario, el conocimiento humano seguirá estando
expuesto a las vibraciones de las alucinaciones sociales y personales; es así
como no existe ciencia, que dejando de lado la afectividad, pueda comprometerse
objetivamente con su eliminación definitiva.
Lo anterior, lleva a reflexionar al filósofo francés en cuál ha de ser el
tipo de educación que nos cure de la ceguera de un conocimiento que sólo
propende a la racionalización; pues “es cierto que el odio, la amistad o el
amor pueden enceguecernos –y quizás pensemos que una ciencia objetiva sea la
única salida-, pero también es cierto, que el desarrollo de la inteligencia es
inseparable del de la afectividad.
En consecuencia, Edgar Morín considera que la primera e ineludible tarea de
la educación para afrontar tal ceguera, ha de ser la de enseñar un conocimiento
capaz de criticar el propio conocimiento y, para ello, apela a evitar la doble
enajenación que se da en “nuestra mente por sus ideas y de las propias ideas
por nuestra mente”.
Por tanto, Morín concluye que si la primera tarea es la de enseñar un
conocimiento que forme a la humanidad para criticar el conocimiento; el primer
objetivo de la educación del futuro será apropiar a cada uno de los alumnos de
la capacidad para detectar y subsanar los errores e ilusiones del mismo, en un
escenario social de reflexibilidad, crítica y, sobre todo, de convivencialidad
ideológica.
Se trata de poner de manifiesto el talón de Aquiles del conocimiento y
crear una sinergia entre las diversas fuentes de aprendizaje sobre este
problema a fin de sensibilizarnos a los problemas más importantes que
encontramos en nuestro actuar cotidiano en el mundo social y natural.
2. Los principios de un
conocimiento pertinente
Una educación que garantice el conocimiento pertinente
¿Cómo saber cuál es la información clave en este océano de datos? Morín
responde con una invitación a determinar los problemas clave de la humanidad;
potenciando así, la idea de una educación que promueva la “inteligencia
general” dotada de sensibilidad ante el contexto o la globalidad y que a su vez
pueda referirse a lo multidimensional y a la interactividad compleja de los
elementos. Su distinción “pertinente” entre la “racionalización” como
construcción mental que sólo atiende a lo general y a la “racionalidad” se
atiene simultáneamente a lo general y a lo particular, permite definir lo que
él denominó “conocimiento pertinente”, que siempre es y al mismo tiempo general
y particular.
Necesitamos un conocimiento capaz de unir las partes al todo y el todo a
las partes, porque no son solamente las partes las que pueden causar perturbaciones,
como ha ocurrido en Kosovo, en Bosnia o en la guerra del Golfo, sino que el
todo también influye en las partes.
3. Enseñar la condición humana
Una
educación que enseñe la condición humana:
Morín
confirma que conocer el ser Humano es situarlo en el universo y, al mismo
tiempo, separarlo de él: la humanidad debe reconocerse en su humanidad común y,
al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural implícita en todo lo humano.
Para
ello, el filósofo francés refrenda que el conocimiento del ser humano ha de ser
contextualizado: Al preguntar quiénes somos debemos preguntar dónde estamos, de
dónde venimos y a dónde vamos.
Así
sintetiza el ser y el desarrollo de lo humano en un conjunto de tríadas o bucles
con las cuales explica lo global y lo individual de la especie: a.
Cerebro-mente-cultura; b. Razón-afecto-impulso; c. Individúo-sociedad-especie.
Para concluir que la educación deberá mostrar el destino individual, social,
global de todos los humanos y nuestro arraigamiento como ciudadanos de la
tierra.
Enseñar
la condición humana necesita movilizar, a mi parecer, todas las ciencias
comprendida la cosmología, ya que al fin y al cabo nos encontramos en un
pequeño planeta del universo y por eso debemos situarnos en el universo. La
necesidad de una gran convergencia de la condición human
4. Enseñar la identidad terrenal
Una
educación que enseñe la identidad terrenal:
El
horizonte planetario es fundamental en la educación de hoy y del futuro: el
desarrollo de un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra tierra,
considerada por Morín como la última y primera patria, es imprescindible para
el desarrollo de la conciencia antropológica, ecológica, cívica y espiritual.
La
historia tuvo su nacimiento en una diáspora de todos los humanos destinados a
cubrir cada uno de aquellos rincones solitarios de la tierra, en donde
diversidad de lenguas, religiones y culturas hicieron su aparición en escena. Desafortunadamente,
esta era planetaria se ha hecho de violencia, dominación, rapiña y lucro. Pero
hoy, en esta etapa que hemos llamado la globalización o la mundialización se
pone de manifiesto la interconexión de unos con otros, unidos en un destino
común.
La
humanidad se enfrenta entonces a problemas de vida y muerte fundamentales y de
ahí que nuestra identidad de habitantes de la tierra sea, creo yo, de una gran
importancia ya que todos somos ciudadanos de la misma patria que es la tierra y
poseemos la misma identidad humana, resultado de un proceso de humanización.
Hoy,
la tecnología acerca la diversidad humana y todos aquellos lenguajes secretos a
nuestros oídos ya son más claros y podemos, por fin, comenzar a caminar de la
mano hacia un nuevo destino. Destino que en la voz de Morín es volver a
relacionar las culturas, volver a unir lo disperso.
5. Enfrentar las incertidumbres
Una
educación que enseñe a enfrentar las incertidumbres
Las
ciencias modernas del Siglo XX han enfrentado estas incertidumbres, por ejemplo
la cadena atómica, la agitación termodinámica, la microfísica lo que significa
que no se trata de una incertidumbre absoluta.
Las
distintas sociedades, los distintos imperios y pueblos, siempre suponen que el
futuro ha de edificarse conforme a sus patrones o modelos; véase Roma, un
imperio tan extendido en el tiempo, el mejor ejemplo que podemos mostrar de
esta creencia.
Pero
los imperios caen y cae su cultura, su poder. El futuro es incierto y el ser
humano debe ser consciente de ello... ¡Podemos reconocer lo indefinido de
nuestras vidas!
Así
afecta la incertidumbre el futuro, pero también se riega como una infección en
el conocimiento, en nuestras propias decisiones. Morín apunta que una vez que
tomamos una decisión, comienza a operar el concepto ecología de la acción y se
desencadena una serie de acciones y reacciones que afectan al sistema global y
no podemos predecir. Pero no se nos educó para la incertidumbre y Morín matiza
su confirmación, así: “existen algunos núcleos de certeza, pero son muy
reducidos. Navegamos en un océano de incertidumbres en el que hay algunos
archipiélagos de certeza, no viceversa”.
En
el curso de la historia, vemos que dos imperios colosales como el Imperio
Azteca y el Imperio Inca, mucho más grandes y fuertes que su conquistador
español, han sido exterminados por un puñado de conquistadores armados de
caballos y de fusiles. También tenemos la incertidumbre del destino de la
historia con el derrumbamiento de Unión Soviética, después del imperio Austro-
Húngaro y del Imperio Otomano. Hoy, nadie puede predecir el futuro del planeta.
En
virtud de este fenómeno de incertidumbre convertido ya en una constante, Morín
concluye que la educación debe hacer suyo el “principio de incertidumbre” a la
manera en que la física lo asumió a partir de 1900 cuando Heisenberg se lo
enunció a la ciencia, porque ya en el siglo XX se ha derruido totalmente la
predictividad del futuro.
6.
Enseñar la comprensión
Enseñar la comprensión
¿Cómo generar estrategias para convivir con el otro?
Para ver en el otro un otro yo y no un extraño. Para comunicarnos con el otro.
Para comprender al otro. Pero también para comprendernos a nosotros mismos,
para convivir con nosotros mismos. ¿Cómo generar estrategias para el arte de
vivir? Morín verificó que comunicación no implica comprensión.
Por
eso la educación tiene que abordar la comprensión de manera directa y en dos
sentidos:
A.
La comprensión interpersonal e intergrupal. Y
B.
La comprensión a escala planetaria.
La
comprensión siempre está amenazada por los códigos éticos de los demás (sus
costumbres, sus ritos, sus opciones políticas). De ahí, que los grandes
enemigos de la comprensión sean el egoísmo, el etnocentrismo y el
sociocentrismo.
“Enseñar
la comprensión significa enseñar a no reducir al ser humano a una o varias de
sus cualidades que son múltiples y complejas”. No podemos “etiquetar” las
personas, ellas están más allá de la “etiqueta”.
Al
respecto Morín propone la posibilidad de mejorar la comprensión mediante:
A.
La apertura empática hacia los demás. Y
B.
La tolerancia hacia las ideas y formas diferentes, en la medida en que no
atente a la dignidad humana.
Los
fenómenos de incomprensión son frecuentes entre miembros de una misma familia,
padres e hijos, hijos y padres, parejas, amigos que rompen súbitamente sus
relaciones a causa de malentendidos, colegas de trabajo. Es decir, que no hemos
adquirido las bases de la comprensión y que es primordial enseñar y explicar
cuáles son los medios que podemos utilizar para controlar e integrar en
nosotros mismos los procesos de comprensión que nos permitan una apertura hacia
el otro, una empatía hacia el otro.
Morín
resuelve este punto, afirmando que la comprensión alienta el establecimiento de
sociedades democráticas, pues fuera de éstas no cabe la tolerancia ni la
libertad para salir del círculo etnocéntrico. Concluye con que la educación del
futuro deberá asumir un compromiso sin requiebres
con la democracia, porque
sólo en la democracia abierta se puede realizar la comprensión a escala
planetaria entre pueblos y culturas.
7. La étíca del género humano
Una
ética válida para todo el género humano
Una
ética del género humano que pide una educación para la ciudadanía: enseñar la
democracia y enseñar la ciudadanía planetaria. Morín clama por una ética válida
para todo el género humano como una exigencia de nuestro tiempo, además de las
éticas particulares.
Retoma
la relación individúo-sociedad-especie como base para el establecimiento de una
ética de futuro y confirma que en el bucle individuo-sociedad se origina el
deber ético de enseñar la democracia como consenso y aceptación de reglas
democráticas.
Aclara,
a su vez, que el bucle en mención requiere alimentarse de diversidades y
antagonismos; o sea, que el contenido ético de la democracia afecta todos los
niveles y que el respeto a la diversidad significa que la democracia no se
identifica con la dictadura de las mayorías.
Todos
somos individuos, miembros de la misma sociedad y formamos parte de la misma
especie. Como individuos, poseemos una ética común que no es solo la de nuestra
realización personal, sino una ética basada en valores fundamentales, bien
conocidos de las antiguas civilizaciones, como el honor, el honor de sí mismo,
la figura de sí mismo por sí mismo, no actuar de manera innoble. Con
la división de disciplinas, estos problemas mayores se hallan disueltos o
desintegrados. Es indispensable reintegrarlos por medio de un pensamiento capaz
de unir todo lo que he explicado sobre la condición humana. Bajo mi punto de
vista, una reforma del pensamiento es indispensable, reforma que se llevará a
cabo por medio de lo que yo llamaría un pensamiento complejo que será capaz de
estudiar la complejidad.
Termina
diciendo que la relación individuo-especie sustenta la necesidad de enseñar la
ciudadanía terrestre; porque la humanidad ya no es una noción abstracta y distante,
ya se ha convertido en algo concreto y próximo que interactúa y tiene
obligaciones planetarias.
BIBLIOGRAFÍA
· · Ciurana R. (2010). Pensar los siete saberes necesarios en la educación
para una política de civilización en la era planetaria. Conferencia Internacional
sobre Os Sete Saberes. UECE Universidad Estadual do Ceará Brasil.
· · Pizano G. (2007). La Neurociencia y los Siete Saberes. Investigación
Educativa, 11 (20), 21-32.
· · Fontal B. y Contreras R.R. (2006). Edgar Morín y los Siete Saberes
Necesarios a la Educación del Futuro.
· · Morín E. (1999). Los Siete Saberes Necesarios para la Educación del
Futuro. París: Unesco.
· · Morín E., López G.y VallejoN. (2000). Reflexiones sobre los 7 Saberes
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· · Avilés H. (2005). Reseña de los Siete Saberes Necesarios para la
Educación del Futuro de Edgar Morín. Ra Ximhai, 1(3), 653-665.


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