Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle . Lima.

Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y  Valle . Lima.
EPG de la UNE "Walter Peñaloza Ramella"

viernes, 26 de febrero de 2016

Los siete saberes para la educación del futuro

             Universidad Nacional de Educación 
Enrique Guzmán y Valle
"Alma Máter del Magisterio Nacional"
Escuela de Posgrado
Walter Peñaloza Ramella
Sección Doctorado





Artículo de Revisión:

Los siete saberes para la educación del futuro




                                                                           

Edgar Morín




Juan Vargas Santillán
Lima-Perú
Julio 2015





 Los 7 saberes para la educación del futuro
Juan Vargas Santillán¹

RESUMEN
Los planteamientos de Edgar Morín en “Los Siete Saberes Necesarios a la Educación del Futuro”, libro que ha sido editado por la UNESCO. Traducido por Vallejo M.,  Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín – Colombia en colaboración con Vallejo N. y Françoise G., Edgar Morín, es sin duda un pensador que ha sabido dar respuesta a los retos de la postmodernidad. Los mensajes que encierran estos siete saberes: 1. Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión, 2. Los principios de un conocimiento pertinente, 3. Enseñar la condición humana, 4. Enseñar la identidad terrenal, 5. Enfrentar las incertidumbres, 6. Enseñar la comprensión  y 7. La ética del género humano. El modo en que estos mensajes pueden incorporarse hoy a la política de los Estados y de los países como contribución a una reflexión sobre los problemas complejos que afrontan las sociedades actualmente. Las sociedades deben afrontar estos problemas partiendo de la educación como instrumento del futuro, como instrumento de cambio. En efecto, la educación como elemento esencial de todas las sociedades constituye una de las grandes posibilidades de trabajar en pro de nuevos estilos de vida, de una nueva manera de vivir y por encima de todo de una verdadera solidaridad mundial. Estos saberes deben servirnos a los peruanos para reflexionar, buscar su aplicación y replicar estos conocimientos a nuestra realidad educativa.

 Palabras claves: Neurociencia, aprendizaje, saberes, inteligencia, memoria, comportamiento humano.

¹ Magister en Administración – Mención Gestión Pública. Estudiante del doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Educación  Enrique Guzmán y Valle.  La Cantuta. Lima-Perú.


ABSTRACT
 Edgar Morin approaches in "Seven Complex Lessons in Education for the Future", a book that has been published by UNESCO. In M. Vallejo, Universidad Pontificia Bolivariana de Medellin - Colombia in collaboration with Francoise N. and G. Vallejo, Edgar Morin, it is definitely a thinker who has managed to respond to the challenges of postmodernism. The messages contained in these seven lessons: 1. The blindness of knowledge: the error and illusion, 2. The principles of pertinent knowledge, 3. Teach the human condition, 4. Teaching earthly identity, 5. Addressing uncertainties, 6. Teaching 7. understanding and ethics of mankind. The way in which these messages can be incorporated today to politics of states and countries as a contribution to a reflection on the complex issues facing society today. Societies must address these issues through education as an instrument of the future, as an instrument of change. Indeed, education as an essential element of all societies is one of the great possibilities of working towards new lifestyles, a new way of life and above all a true global solidarity. this knowledge should serve Peruvians to reflect, find their application and replicate this knowledge to our educational reality

 Keywords: Knowledge, error, illusion, identity, understanding, ethics.


De buen grado vuelvo a esa idea de la inepcia de nuestra educación. Ha tenido como fin hacernos, no buenos y sensatos, sino cultos: lo ha conseguido. No nos ha enseñado a perseguir y a abrazar la virtud y la prudencia, sino que nos ha grabado su derivación y etimología.
                                                                                                    
                                                                                                M. de Montaigne


INTRODUCCIÓN
Edgar Morín es, uno de los filósofos más importante debido a su tesis acerca del “pensamiento complejo”, planteamiento que ha llevado hasta el terreno de lo educativo, donde se reconoce la importante contribución realizada a una moderna filosofía de la educación. Su aporte puede ser ubicado dentro de la epistemología de conocimiento, pues se ha ocupado de reflexionar acerca de la educación, que a fin de cuentas, es la forma de transmitir el conocimiento.

Edgar Morín nació en París en 1921, estudió derecho, filosofía, historia y ciencias políticas. En 1950 fue admitido en el Centre National de la Recherche Scientifique  CNRS. En 1959 fundó con Friedmann y Barthes el “Centro de Estudios de Comunicación de Masas” y publicó la revista Communication. Fundó la revista Arguments, que se publicó desde 1957 hasta 1963. Fue director de investigaciones en el CNRS en 1973. Hoy dirige el Centro de estudios interdisciplinares que depende de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales. Morín se interesó por el debate entre lo real y lo imaginario, que ha ocupado a la Filosofía desde que en la Grecia clásica, pensadores como Sócrates y Platón comenzaron a hacer cuestionamientos acerca del hombre y su situación en la sociedad y el mundo. Morín se interesó por las relaciones entre lo real y lo imaginario, en el marco de una cultura de masas que se vale del poder de los medios de comunicación, cuestiones que se ocupa en la obra “El Espíritu de la Época” de 1966.  Intentó explicar el fenómeno del “rumor”, estudiando la propagación de una información vaga o mejor imprecisa y consolidada, basada en el antisemitismo, 


en personas más o menos crédulas. Se convirtió en el defensor de una sociología del presente, a la que se ha etiquetado como “sociología evidencial”.
En su obra destaca “El Método”, (1977, 1980 y 1986), en la cual expone un nuevo campo de estudio el cual, partiendo de la conocida complejidad de los sistemas, pretende destacar la importancia de la noción de desorden, interesante y coherente con el planteamiento de la “Entropía”, que es una medida del desorden de un sistema y que como Segunda Ley de la Termodinámica establece: “la Entropía del universo tiende a aumentar durante un proceso espontáneo y alcanza un máximo en el equilibrio” o dicho en otras palabras “existe una marcada tendencia al desorden”. E. Morín dio un papel destacado al concepto de “ecosistema”, con el que intenta explicar la diversidad real surgida de la autoorganización, la selección y la adaptación del mundo humano, tema que, ha abordado Fritjof Capra en “La Trama de Vida”, obra que recalca el papel de los sistemas complejos, de acuerdo a lo que el propio Morín ya ha planteado en “Ciencia con Consciencia” de 1982, donde profundizó el concepto de la complejidad. Ya en los albores de siglo XXI Edgar Morín publica “Los Siete Saberes Necesarios a la Educación del Futuro”, una reflexión acerca de la educación, tema complejo visto desde la perspectiva de la era postmoderna.
Es pertinente reconocer la importancia del estudio de la neurociencia y de los siete saberes tiene por objeto presentar la neurociencia como un nuevo paradigma que permite analizar y explicar el comportamiento humano inteligente, los hallazgos de esta área tienen implicancias para la teoría y la práctica educativa.

¿QUÉ ES LA NEUROCIENCIA? Una de las explicaciones más recientes sobre el comportamiento de la inteligencia ha sido el estudio interdisciplinario del cerebro humano, lo que facilita la comprensión de la conducta humana.
Morín en un debate afirma: He hablado de “siete saberes” porque partí de la idea de que existan siete vacíos profundos en las materias docentes, es decir siete materias fundamentales que son ignoradas, ocultadas o desintegradas en fragmentos:

 1. Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión
Una educación que cure la ceguera del conocimiento
Para Morín el ready made (confeccionada)  en el conocimiento no puede ser filosofía del mañana; pues no existe conocimiento acabado que garantice la disolución del error y de la ilusión. Por el contrario, el conocimiento humano seguirá estando expuesto a las vibraciones de las alucinaciones sociales y personales; es así como no existe ciencia, que dejando de lado la afectividad, pueda comprometerse objetivamente con su eliminación definitiva.
Lo anterior, lleva a reflexionar al filósofo francés en cuál ha de ser el tipo de educación que nos cure de la ceguera de un conocimiento que sólo propende a la racionalización; pues “es cierto que el odio, la amistad o el amor pueden enceguecernos –y quizás pensemos que una ciencia objetiva sea la única salida-, pero también es cierto, que el desarrollo de la inteligencia es inseparable del de la afectividad.
En consecuencia, Edgar Morín considera que la primera e ineludible tarea de la educación para afrontar tal ceguera, ha de ser la de enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento y, para ello, apela a evitar la doble enajenación que se da en “nuestra mente por sus ideas y de las propias ideas por nuestra mente”.
Por tanto, Morín concluye que si la primera tarea es la de enseñar un conocimiento que forme a la humanidad para criticar el conocimiento; el primer objetivo de la educación del futuro será apropiar a cada uno de los alumnos de la capacidad para detectar y subsanar los errores e ilusiones del mismo, en un escenario social de reflexibilidad, crítica y, sobre todo, de convivencialidad ideológica.
Se trata de poner de manifiesto el talón de Aquiles del conocimiento y crear una sinergia entre las diversas fuentes de aprendizaje sobre este problema a fin de sensibilizarnos a los problemas más importantes que encontramos en nuestro actuar cotidiano en el mundo social y natural.

2. Los principios de un conocimiento pertinente
Una educación que garantice el conocimiento pertinente

¿Cómo saber cuál es la información clave en este océano de datos? Morín responde con una invitación a determinar los problemas clave de la humanidad; potenciando así, la idea de una educación que promueva la “inteligencia general” dotada de sensibilidad ante el contexto o la globalidad y que a su vez pueda referirse a lo multidimensional y a la interactividad compleja de los elementos. Su distinción “pertinente” entre la “racionalización” como construcción mental que sólo atiende a lo general y a la “racionalidad” se atiene simultáneamente a lo general y a lo particular, permite definir lo que él denominó “conocimiento pertinente”, que siempre es y al mismo tiempo general y particular.
Necesitamos un conocimiento capaz de unir las partes al todo y el todo a las partes, porque no son solamente las partes las que pueden causar perturbaciones, como ha ocurrido en Kosovo, en Bosnia o en la guerra del Golfo, sino que el todo también influye en las partes.

3. Enseñar la condición humana
Una educación que enseñe la condición humana:
Morín confirma que conocer el ser Humano es situarlo en el universo y, al mismo tiempo, separarlo de él: la humanidad debe reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural implícita en todo lo humano.
Para ello, el filósofo francés refrenda que el conocimiento del ser humano ha de ser contextualizado: Al preguntar quiénes somos debemos preguntar dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos.
Así sintetiza el ser y el desarrollo de lo humano en un conjunto de tríadas o bucles con las cuales explica lo global y lo individual de la especie: a. Cerebro-mente-cultura; b. Razón-afecto-impulso; c. Individúo-sociedad-especie. Para concluir que la educación deberá mostrar el destino individual, social, global de todos los humanos y nuestro arraigamiento como ciudadanos de la tierra.

Enseñar la condición humana necesita movilizar, a mi parecer, todas las ciencias comprendida la cosmología, ya que al fin y al cabo nos encontramos en un pequeño planeta del universo y por eso debemos situarnos en el universo. La necesidad de una gran convergencia de la condición human

4. Enseñar la identidad terrenal
Una educación que enseñe la identidad terrenal:
El horizonte planetario es fundamental en la educación de hoy y del futuro: el desarrollo de un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra tierra, considerada por Morín como la última y primera patria, es imprescindible para el desarrollo de la conciencia antropológica, ecológica, cívica y espiritual.
La historia tuvo su nacimiento en una diáspora de todos los humanos destinados a cubrir cada uno de aquellos rincones solitarios de la tierra, en donde diversidad de lenguas, religiones y culturas hicieron su aparición en escena. Desafortunadamente, esta era planetaria se ha hecho de violencia, dominación, rapiña y lucro. Pero hoy, en esta etapa que hemos llamado la globalización o la mundialización se pone de manifiesto la interconexión de unos con otros, unidos en un destino común.
La humanidad se enfrenta entonces a problemas de vida y muerte fundamentales y de ahí que nuestra identidad de habitantes de la tierra sea, creo yo, de una gran importancia ya que todos somos ciudadanos de la misma patria que es la tierra y poseemos la misma identidad humana, resultado de un proceso de humanización.
Hoy, la tecnología acerca la diversidad humana y todos aquellos lenguajes secretos a nuestros oídos ya son más claros y podemos, por fin, comenzar a caminar de la mano hacia un nuevo destino. Destino que en la voz de Morín es volver a relacionar las culturas, volver a unir lo disperso.

5. Enfrentar las incertidumbres
Una educación que enseñe a enfrentar las incertidumbres

Las ciencias modernas del Siglo XX han enfrentado estas incertidumbres, por ejemplo la cadena atómica, la agitación termodinámica, la microfísica lo que significa que no se trata de una incertidumbre absoluta.
Las distintas sociedades, los distintos imperios y pueblos, siempre suponen que el futuro ha de edificarse conforme a sus patrones o modelos; véase Roma, un imperio tan extendido en el tiempo, el mejor ejemplo que podemos mostrar de esta creencia.
Pero los imperios caen y cae su cultura, su poder. El futuro es incierto y el ser humano debe ser consciente de ello... ¡Podemos reconocer lo indefinido de nuestras vidas!
Así afecta la incertidumbre el futuro, pero también se riega como una infección en el conocimiento, en nuestras propias decisiones. Morín apunta que una vez que tomamos una decisión, comienza a operar el concepto ecología de la acción y se desencadena una serie de acciones y reacciones que afectan al sistema global y no podemos predecir. Pero no se nos educó para la incertidumbre y Morín matiza su confirmación, así: “existen algunos núcleos de certeza, pero son muy reducidos. Navegamos en un océano de incertidumbres en el que hay algunos archipiélagos de certeza, no viceversa”.
En el curso de la historia, vemos que dos imperios colosales como el Imperio Azteca y el Imperio Inca, mucho más grandes y fuertes que su conquistador español, han sido exterminados por un puñado de conquistadores armados de caballos y de fusiles. También tenemos la incertidumbre del destino de la historia con el derrumbamiento de Unión Soviética, después del imperio Austro- Húngaro y del Imperio Otomano. Hoy, nadie puede predecir el futuro del planeta.
En virtud de este fenómeno de incertidumbre convertido ya en una constante, Morín concluye que la educación debe hacer suyo el “principio de incertidumbre” a la manera en que la física lo asumió a partir de 1900 cuando Heisenberg se lo enunció a la ciencia, porque ya en el siglo XX se ha derruido totalmente la predictividad del futuro.

6. Enseñar la comprensión 
Enseñar la comprensión

¿Cómo generar estrategias para convivir con el otro? Para ver en el otro un otro yo y no un extraño. Para comunicarnos con el otro. Para comprender al otro. Pero también para comprendernos a nosotros mismos, para convivir con nosotros mismos. ¿Cómo generar estrategias para el arte de vivir? Morín verificó que comunicación no implica comprensión.
Por eso la educación tiene que abordar la comprensión de manera directa y en dos sentidos:
A. La comprensión interpersonal e intergrupal. Y
B. La comprensión a escala planetaria.
La comprensión siempre está amenazada por los códigos éticos de los demás (sus costumbres, sus ritos, sus opciones políticas). De ahí, que los grandes enemigos de la comprensión sean el egoísmo, el etnocentrismo y el sociocentrismo.
“Enseñar la comprensión significa enseñar a no reducir al ser humano a una o varias de sus cualidades que son múltiples y complejas”. No podemos “etiquetar” las personas, ellas están más allá de la “etiqueta”.
Al respecto Morín propone la posibilidad de mejorar la comprensión mediante:
A. La apertura empática hacia los demás. Y
B. La tolerancia hacia las ideas y formas diferentes, en la medida en que no atente a la dignidad humana.
Los fenómenos de incomprensión son frecuentes entre miembros de una misma familia, padres e hijos, hijos y padres, parejas, amigos que rompen súbitamente sus relaciones a causa de malentendidos, colegas de trabajo. Es decir, que no hemos adquirido las bases de la comprensión y que es primordial enseñar y explicar cuáles son los medios que podemos utilizar para controlar e integrar en nosotros mismos los procesos de comprensión que nos permitan una apertura hacia el otro, una empatía hacia el otro.
Morín resuelve este punto, afirmando que la comprensión alienta el establecimiento de sociedades democráticas, pues fuera de éstas no cabe la tolerancia ni la libertad para salir del círculo etnocéntrico. Concluye con que la educación del futuro deberá asumir un compromiso sin requiebres 




con la democracia, porque sólo en la democracia abierta se puede realizar la comprensión a escala planetaria entre pueblos y culturas.

7. La étíca del género humano
Una ética válida para todo el género humano
Una ética del género humano que pide una educación para la ciudadanía: enseñar la democracia y enseñar la ciudadanía planetaria. Morín clama por una ética válida para todo el género humano como una exigencia de nuestro tiempo, además de las éticas particulares.
Retoma la relación individúo-sociedad-especie como base para el establecimiento de una ética de futuro y confirma que en el bucle individuo-sociedad se origina el deber ético de enseñar la democracia como consenso y aceptación de reglas democráticas.
Aclara, a su vez, que el bucle en mención requiere alimentarse de diversidades y antagonismos; o sea, que el contenido ético de la democracia afecta todos los niveles y que el respeto a la diversidad significa que la democracia no se identifica con la dictadura de las mayorías.
Todos somos individuos, miembros de la misma sociedad y formamos parte de la misma especie. Como individuos, poseemos una ética común que no es solo la de nuestra realización personal, sino una ética basada en valores fundamentales, bien conocidos de las antiguas civilizaciones, como el honor, el honor de sí mismo, la figura de sí mismo por sí mismo, no actuar de manera innoble. Con la división de disciplinas, estos problemas mayores se hallan disueltos o desintegrados. Es indispensable reintegrarlos por medio de un pensamiento capaz de unir todo lo que he explicado sobre la condición humana. Bajo mi punto de vista, una reforma del pensamiento es indispensable, reforma que se llevará a cabo por medio de lo que yo llamaría un pensamiento complejo que será capaz de estudiar la complejidad.
Termina diciendo que la relación individuo-especie sustenta la necesidad de enseñar la ciudadanía terrestre; porque la humanidad ya no es una noción abstracta y distante, ya se ha convertido en algo concreto y próximo que interactúa y tiene obligaciones planetarias.




BIBLIOGRAFÍA
·        ·  Ciurana R. (2010). Pensar los siete saberes necesarios en la educación para una política de civilización en la era planetaria. Conferencia Internacional sobre Os Sete Saberes. UECE Universidad Estadual do Ceará Brasil.
·         ·  Pizano G. (2007). La Neurociencia y los Siete Saberes. Investigación Educativa, 11 (20), 21-32.
·         · Fontal B. y Contreras R.R. (2006). Edgar Morín y los Siete Saberes Necesarios a la Educación del Futuro.
·         · Morín E. (1999). Los Siete Saberes Necesarios para la Educación del Futuro. París: Unesco.
·         · Morín E., López G.y VallejoN. (2000). Reflexiones sobre los 7 Saberes Necesarios para la Educación del Futuro (Debate). París: UNESCO.
·          · Avilés H. (2005). Reseña de los Siete Saberes Necesarios para la Educación del Futuro de Edgar Morín. Ra Ximhai, 1(3), 653-665. 

   

No hay comentarios:

Publicar un comentario